lunes, 8 de abril de 2019

Se presenta Luces en el Llano, el nuevo libro de Mayte G. Mozos

La autora puertollanense afincada en Toledo, Mayte González Mozos, anuncia la próxima presentación de su nuevo hijo literario, "Luces en el Llano".

Mayte G. Mozos es una artista pluridisciplinar que toca varios palos; formada en la Escuela Superior de Diseño de Ciudad Real, se graduó en la antigua titulación de Diseño de Interiores y Publicidad, realizando con posterioridad cursos de especialización en Decoración Comercial y Escaparatismo. Ha sido miembro del Ilustre Colegio Oficial de Decoradores y Diseñadores de Interior de Castilla-La Mancha. Muy conocida en su tierra como pintora, ilustradora y decoradora, reside en Toledo desde el cambio de siglo. En la capital regional cursó Formación Ocupacional, después el Máster de Cultura y Patrimonio de la Facultad de Humanidades, en la especialidad de Museología, y comenzó a desarrollar su creatividad a través de la Literatura. Fue cofundadora del Grupo Literario Arrendajos, jurado del premio homónimo que patrocinaba la cadena hotelera Hilton, y resultó seleccionada para realizar cursos de especialización con Laura Espido Freire, José Luis Alonso de Santos y Fernando Valls. Es delegada en Toledo de la Asociación de Escritores, y colabora esporádicamente con ediciones Celya y con la organización de la Feria del Libro de Toledo.

Como autora se ha especializado en el género del cuento breve y el microrrelato, habiendo impartido cursos y talleres para la Biblioteca de Castilla-La Mancha y la Dirección General de Juventud, entre otras entidades. Ha participado en una veintena de libros colectivos, publicados por distintos sellos editoriales (Casiopea, Orola, Canónigos, Círculo de Arte, Centro de Estudios Poéticos, Everest, Ojos Verdes, Consejo General de la Abogacía Española, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha...) , y como autora individual publicó hace cinco primaveras su libro "Retazos de pasiones", del cual se han hecho ya varias reimpresiones. De ella, la web "¿Qué libro leo?" ha dicho lo siguiente: "Para unos no es más que un género menor, para otros es un Arte...de todo hay en el mundillo literario. En cualquier caso, el microrrelato es una forma de contar historias (...) En poco más de cien palabras caben algo más de mil sentimientos, se entrelazan la vida y la muerte, pululan amor, humor y odio, en fin, que no son necesarias nueve mil novecientas noventa y nueve páginas para descubrir, por ejemplo, que el pastor del Belén quiere ser de carne y hueso, o la infidelidad de un padre contada por su retoño. Mayte González-Mozos (Puertollano) demuestra ser una verdadera maestra en el campo del relato breve". 

Ahora nos llega "Luces en el llano", una recopilación de relatos que tienen como denominador común haber sido publicados en diversos números extras del diario "La Comarca de Puertollano" y estar ambientados durante el tardofranquismo, la Transición y los años de La Movida en una ciudad del interior que -con un poco de imaginación- puede ser cualquier ciudad. Son una crónica social, artística y sobre todo sentimental ambientada a lo largo de un par de décadas, entre los sesenta y los ochenta; unos tiempos considerados emblemáticos por historiadores y sociólogos. Por sus páginas pasan personajes secundarios como Rafael Alberti, Alaska, Pedro Almodóvar, Tino Casal o Rossy de Palma... y grupos musicales como Parálisis Permanente, Derribos Arias, Duncan Dhu, Los Ronaldos... Algunos de los protagonistas de aquella movida que asombró al mundo.


Pero también y sobre todo, veremos en estas páginas a quienes protagonizaron lo que mucho después se vino a llamar la "Movida Manchega": El grupo de teatro Enea, liderado por el dramaturgo Pablo Céspedes, los periodistas Julián Gómez Rivera y Tomás Fernando Flores, que desde las ondas radiofónicas dieron voz a aquel fenómeno, y algunos de los grupos de aquellos años ("Febo", "Los desertores del arao", "Gin Tonic y Las Hienas", "Metralla"...). 


Pero más que los grupos, verdaderos protagonistas son los locales -La Corredera, el Tenerife, la Oca, el Martín, el Trys, la Zona, el Bohemios- Casi todos desaparecidos pero que fueron importantes durante aquellos "días de vino y rosas" de la Movida Manchega (mientras en Madrid florecían simultáneamente Rock Ola, La Vía Láctea, Clamores o el Penta). Y también sabremos de otros lugares protagonistas: el estadio Calvo Sotelo, el Gran Teatro, las verbenas populares, la Caseta Roja, el paseo de San Gregorio... 

Todos los relatos de "Luces en el Llano" son pequeñas historias narradas en primera persona por distintos personajes: Un niño que recorre la región con un grupo de cómicos, una niña que nos cuenta diferentes vivencias escolares y familiares en los años sesenta... y en casi todos, una joven de los ochenta, inquieta, "progre" y vivaz, a la que la música le salva de la cruda realidad y que vive noctámbulamente en busca de "trozos de gloria y de pedazos del imperio de la noche", mientras nos lo narra con poéticas descripciones: "Al cierre, a veces -cuando el personal salía a la calle-, la humedad de la niebla había acharolado el suelo. Y en la madrugada notaban una sensación de desamparo entre pecho y espalda, que combatían envolviéndose en sus chupas negras. Entonces, cuando la calle se torna canalla, un bar abierto es la primordial urgencia".

Distintos galardones jalonan el recorrido de la autora: Primer Premio V Concurso de Microrrelatos de la Universidad de Castilla-La Mancha, Primer Premio XVII Concurso de Cuentos Ilustrados "Villa de Orgaz", Primer Premio en el I Concurso de Microrrelatos de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, Primer Premio del Certamen de Cuentos Iniciativa Ciudadana. Me atrevo a pronosticar que habrá más, y que Luces en el Llano se venderá tan bien como se está vendiendo Retazos de pasiones.

El libro "Luces en el Llano" se presentará en el Museo Municipal "Cristina García Rodero", de Puertollano, el sábado 27 de abril, presentado por Julián Gómez Rivera, y en el Salón de Actos de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, en Toledo, dos días después, el lunes 29, presentado por el historiador y académico Miguel Gómez Vozmediano. ¡No os lo perdáis!


lunes, 25 de marzo de 2019

Nuevo libro de arqueología sobre Toledo

El martes 26 de marzo a las 17:30 h., el salón de actos de la Facultad de Humanidades de Toledo acogerá la presentación del libro "El agua en Toledo y su entorno, épocas romana y medieval". El acto será presidido por la Vicerrectora, Fátima Guadamillas, y contará con la presencia de sus tres coordinadores, la Decana Rebeca Rubio, el anterior decano, Ricardo Izquierdo, y el arquitecto y arqueólogo Jean Passini.

La publicación recoge las actas del coloquio homónimo que se celebró en la Casa de Velázquez (Madrid) y en la Facultad de Humanidades de Toledo el 29 y el 30 de Septiembre de 2006. Una completa publicación del Servicio de Publicaciones de la UCLM sobre sistemas hidráulicos romanos y medievales, de interés para todos los interesados en Arqueología, Historia Antigua y Medieval, o Historia de Toledo. 

Entre los coautores podemos citar a conocidos arqueólogos como Juan Manuel Rojas, Vasilis Tsiolis, Rafa Caballero, Sara García, Elena I.Sánchez, Julián García Schez. de Pedro, Ramón Villa, Jorge Morín, Jesús Carrobles o Arturo Ruiz Taboada, entre otros. Una publicación de más de 450 páginas, con la idea de "mejorar nuestro conocimiento sobre los sistemas hidráulicos presentes en la ciudad de Toledo y su entorno durante la época romana y los siglos medievales, de manera que arrojen nueva luz sobre esta problemática arqueológica e histórica".

La edición impresa se podrá adquirir por 30 € en los despachos del servicio de publicaciones o en las librerías habituales, y la edición digital se puede consultar o descargar de manera gratuita en el Repositorio Universitario Institucional de Recursos Abiertos (RUIdeRA) de la UCLM a través del siguiente enlace https://ruidera.uclm.es/xmlui/handle/10578/19951


martes, 19 de marzo de 2019

La maestra que inventó el Día del Padre

En varias ocasiones he oído decir "Eso del Día del Padre es un invento de El Corte Inglés". Si bien es cierto que los grandes almacenes hacen campañas publicitarias todos los años, en realidad la celebración del Día del Padre se debe a una maestra de un colegio de Madrid, cinco años antes de que a ninguna cadena comercial se le ocurriese empezar a publicitarlo. Esta es su pequeña historia.

Fue en 1948. Tres años después de acabar la Segunda Guerra Mundial. En nuestro país, se creaba la aerolínea Aviaco, que rompía el monopolio de la estatal Iberia. Uno de los grandes de nuestras letras, Ramón Gómez de la Serna escribía "Automoribundia", tal vez su obra maestra, desde el exilio argentino, mientras que otro de los grandes, Camilo-José Cela, publicaba su libro de viajes por la Castilla central, "Viaje a la Alcarria", y uno de los poetas de la Generación del 27, Gerardo Diego, ingresaba en la Academia de la Lengua. El joven Fernando Fernán Gómez protagonizaba "Botón de Ancla", una exitosa película de guardiamarinas que fue llevada al cine en dos ocasiones más. Franco preparaba un decreto para conceder el título de "Conde del Alcázar de Toledo" al director de la Escuela de Gimnasia del Ejército, el general José Moscardó, y hacía duques póstumamente a los difuntos José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, al político José Calvo Sotelo, asesinado en vísperas de la Guerra Civil, y al general Mola, cabecilla del alzamiento militar de 1936. En Albacete se fundaba una modesta empresa de reparación de plumas estilográficas que se transformaría en la hoy multinacional de la escritura Styb. En  el centro de Madrid abría sus puertas el famoso cine Pez (hoy teatro Alfil), y en Europa Occidental había dado comienzo el Plan Marshall, para promover la reconstrucción económica y social del continente.

Aquel año, una maestra zamorana, Manuela Vicente Ferrero, ejerciente en el colegio "Santo Ángel", del pueblo de Vallecas, la cual había recibido quejas de algunos padres de sus alumnas porque no había ninguna conmemoración dedicada a ellos, mientras que en las escuelas sí se celebraba el Día de la Madre (aún coincidiendo con la festividad de la Inmaculada, el 8 de Diciembre, porque no se trasladaría al primer domingo de mayo hasta años después), tuvo la idea de solventar esa carencia creando un día de conmemoración dedicado a los padres, en el cual se elaborasen por el alumnado trabajos manuales para regalar a sus papás, un festival con teatro, danza, música y recital de poesías, y -cómo no- una misa. Doña Manuela escogió para la celebración el 19 de marzo, día de San José, por ser el padre putativo del niño Jesús y por ello, quien debia ser el modelo a seguir para cualquier padre de familia. 


Lo contaba así: Dos de ellos se acercaron un día ofendidos y dijeron: "Usted solo prepara regalos para nuestras esposas, pero no entiende que los padres queremos a nuestros hijos y también nos merecemos algún detalle". Ella respondió: "Yo no inventé el Día de la Madre, pero inventaré el Día del Padre". Le dijo a una compañera “Tenemos que hacer algo parecido a lo del Día de la Madre, y si cuaja, extenderlo a otros colegios”. Y cuajó. 

Doña Manuela, que era colaboradora de la revista "El Magisterio Español" y del periódico "El Correo de Zamora", en los que firmaba bajo el nombre de "Nely", viendo la buena aceptación del primer año en su propio colegio, difundió su iniciativa a través de dichos medios, y pronto fue imitada por otros centros escolares, en diferentes lugares de España. También se dio a conocer a través de las ondas, ya que en 1951 la entrevistaron para el programa "Última hora de actualidad", de Radio Nacional de España. La iniciativa triunfó y el Día del Padre se celebró cada vez más por todas las familias del país, al igual que ya se celebraba el Día de la Madre. 

Por fin la idea de doña Nely se hizo multitudinaria cuando el avispado empresario asturiano "Pepín" Fernández (quien había fundado pocos años antes Galerías Preciados, los primeros grandes almacenes que hubo en España), decidió promocionar el Día del Padre, a través de campañas publicitarias en periódicos y radio (la televisión no llegaría hasta 1956) para que la naciente clase media acudiese a comprar colonias, corbatas, carteras, pitilleras o cualquier pequeño detalle para agasajar a los cabezas de familia. Pronto haría lo mismo su más directo competidor y vecino, el también asturiano Ramón Areces, de "El Corte Inglés"

 

Se dice que "Don Pepín" quiso contratar a la inventora, doña Manuela, para incluirla en una de sus campañas publicitarias, pero que ella se negó, al considerar que una docente no debía dedicarse a actividades mercantiles. Sin embargo consiguió que Galerías Preciados, como agradecimiento, contratase a sus alumnas como dependientas según fuesen creciendo, dejando la escuela e incorporándose al mercado laboral. Por aquel entonces la enseñanza obligatoria era hasta los catorce años.

Desde entonces cada 19 de Marzo, festividad de San José de Nazaret, se dedica a que las familias celebren a los padres. No sólo en España, porque la idea fue acogida con agrado en otros países. En Hispanoamérica se celebra también en tal fecha en Bolivia y en Honduras. En Europa, en nuestros vecinos Andorra y Portugal, y también en Bélgica, en Italia, en el cantón suizo de Tesino (italoparlante), en Croacia y en Lietchenstein. Y además en la excolonia portuguesa de Mozambique y -sorprendentemente- en el islámico Marruecos.

Doña Nely falleció hace veinte años, en 1999, con noventa y dos cumplidos. Galerías Preciados cumplió a rajatabla el compromiso contraído con ella, dando trabajo a sus alumnas durante muchos años.

Antonio Casado

Para saber más:
"La tabaresa Nely Vicente inventó el Día del Padre", en "La Opinión" de Zamora.
"El Día del Padre nació en un colegio de Vallecas", en COPE Sociedad.
"Historia del Día del Padre en España", en "El Bebé".
"Día del Padre", en Wikipedia.

jueves, 7 de febrero de 2019

Sobre los cocidos y la afición a los mismos.La Filopeptofagia.

Veo y leo en esa red social llamada Facebook en la que aún trasteamos quienes peinamos canas, unas deliciosas deliberaciones gastronómicas de ese gran teórico de la Arquitectura y de la buena mesa que es el ínclito don Arturo Pardos Batiste, autoproclamado Duque de Gastronia. Perdón, me corrijo a mí mismo. Diré mejor deliberaciones gastronitas, ya que, según palabras de Don Arturo (en su libro "Crítica de la Gastronomía pura"), la Gastronomía murió tiempo ha, naciendo en su lugar la Gastrónica. El tema a tratar es la Filopeptofagia. No puedo resistirme a darles difusión en mi blog antes de que Cronos las degluta y digiera, como suele hacer con todo lo que se publica en las redes sociales, en las cuales la inmediatez prima sobre otros criterios.

"Una modesta meditación sobre el COCIDO y su circunstancia, en un país confuso. El peptólogo (neologismo mío, 1988, del griego ‘peptós’, ‘cocido’ y ‘lógos’, ‘tratado’) es el experto que mediante la peptostasia (‘juicio del cocido’) mira, huele, prueba, juzga y cobra (en el restaurante) el cocido, condenándolo o absolviéndolo. En el caso de resultar aprobado, el filopeptófago (‘amante de comer cocido’) se alboroza y llama al camarero peptóforo (‘portador del cocido’) para que se lo traiga a la mesa. Fabulando al estilo de Platón en el Timeo, cuando el filósofo describe el ojo (aquí, el cocido) y la visión (del cocido): “Cuando el cocido de cada día se encuentra con la mirada de fuego del Hijo, la Madre se une íntimamente a este, formándose en la dirección de los ojos de ambos un cuerpo único, el Cocido, en el que se confunden el concepto interno que de aquel tiene el Hijo y el que le llega del exterior como recuerdo de los cocidos bárbaros que come en los restaurantes. El cocido, al ser percibido por los sentidos, transmite al alma la sensación de lo que se conoce como Cocido”. 

La peptocracia fue, durante siglos, el ‘gobierno del cocido’ en Castilla, sobre todo en Madrid, y en numerosas regiones de España: las recetas eran dictadas por los legisladores o expertos pectónomos de turno y el cocido mandaba en todos los hogares (potes, fabadas, pucheros, escudellas...). Los vecinos eran pectólalos y pectodoxos, pues del cocido hablaban como sostén y único manjar, y de él opinaban. La Abuela pectarca mandaba cómo servirlo en la mesa camilla; el pectógrafo (Pérez Galdós, por ejemplo) escribía de él; la pectolatría era la adoración del cocido propia de los pectólatras obsesos afectados de pectomanía... Pero en el año 2000 irrumpieron los pectoclastas que romperían el cocido, el de toda la vida, al deconstruirlo, nitrogenarlo y sifonearlo con el fin de que los pectóbolos tecnoemocionales lo arrojaran de la sagrada Mesa Camilla, expulsándolo. La anciana Madre pectodula (‘esclava del cocido’), ninguneada a partir de entonces, ya no hubo más de levantarse al alba para cocinarlo para su tiránico Hijo mamotreto"Firmado: El Duque de Gastronia.




El Duque de Gastronia, ante su cuadro al óleo “El Cocido de Oro” (óleo, 200 x 200 cm, 1988), el único cocido del mundo en sección áurea y antiedípico.

Tras estas profundas reflexiones de Don Arturo en las cuales la Etimología tiene también parte, y no pequeña, me defino pública y humildemente como filopeptófago, afirmando que no se puede ser S.I.C. (sensible, inteligente y culto, en palabras del señor duque), si no se practica y disfruta de la peptofagia. Y el disfrute es mejor aún, si cabe, maridando el cocido con un buen champán francés, de los que don Arturo es gran conocedor, como padrino que es de la Guía Melendo del Champagne. Una propuesta que escandalizó en 2016 a los organizadores de los eventos de la Capital Gastronómica de España, quienes vetaron la presencia en el evento de la mente más privilegiada en crítica culinaria y enológica que tenemos en esta cosmomegagastrópolis llamada Toledo. Ellos se lo perdieron. Si no son S.I.C.s, serán N.O.C.s (necios, obtusos y catetos, también en palabras del maestro Pardos).

¿Que qué es eso del Cocido de Oro, o "cocidor", me preguntan? Difícil de definir en pocas líneas. Hace años, el periodista gastronómico Pedro Espinosa publicaba en la "Guía del Ocio" de la Villa y Corte los siguiente: "Uno de los reproches que me hago, en cuestiones de mesa, es no haber frecuentado más la Gastroteca de Stéphane y Arturo, duques de Gastronia. En plena plaza de Chueca, la cocina de Stéphane Guérin, narrada por Arturo Pardos, nos dejó grabados en la memoria la impoluta ejecución de una raya en mantequilla negra o su goloso sorbete de aceitunas negras. Entre los platos míticos de la Gastroteca está su Cocido de Oro: el Cocidor. Con esa acepción francófona lo bautizó Arturo homenajeando al Modulor, un sistema de proporciones arquitectónicas patentado por Le Corbusier. El Cocidor, que requería de contrato previo para acceder a él, estaba férreamente reglado. Servido en platos –negros, claro– de treinta y seis centímetros de diámetro, contaba con doscientos dieciséis garbanzos por comensal. ¿Por qué? Pardos le dedico todo un libro a la cuestión, En busca del Cocido de Oro. Injusto sería resumirla aquí".




El libro "En busca del cocido de oro" (Alegría de Orio (Guipúzcoa) : ediciones Hiria-RB, 2000, ISBN 84-95421-45-3) en el cual -a lo largo de sus trescientas treinta y una páginas- se da detallada explicación de todo este misterio culinario acerca del Cocidor está ¡ay! agotado, pero tal vez se pueda conseguir en el mercado de segunda mano. Así lo pude adquirir yo. Inténtenlo. Y otro día hablamos del ocaso de las paellas, o de cómo hay que servir el vino, una magna obra premiada y reeditada. Les aseguro que si leen un libro de este polifacético arquitecto y maestro de arquitectos, pintor, dibujante, empresario, catador y crítico culinario gastrónico y enológico, no les va a dejar indiferentes.

Para saber más:
Arturo Pardos Batiste, Duque de Gastronia, en Gastromimix
Arturo Pardos Batiste, Duque consorte de Gastronia en Club de Vinos
Arturo Pardos, en Sobremesa, revista de Gastronomía y vinos
Stéphane y Arturo, más allá de la cocina, en El País
Arturo Pardos, un personaje multidisciplinar en Ven a cenar conmigo, de Cuatro Tv

viernes, 7 de diciembre de 2018

El bibliotecario de Tombuctú presenta su diario

He tenido el placer de acudir recientemente a la presentación en Toledo, en el espacio cultural "Urbana 6", de un nuevo libro de Ismael Diadié Haïdara, que ha regresado a la ciudad de sus ancestros para presentar otro de sus hijos literarios: "Diario de un bibliotecario de Tombuctú", publicado por la cordobesa editorial Almuzara. El acto, emotivo y entrañable, fue presentado por el periodista  y escritor Enrique Sánchez Lubián.



Ismael Diadié es el responsable de una importante biblioteca privada de Malí, el Fondo Kati de Tombuctú, que abrió sus puertas en 2003 en un nuevo y flamante edificio construido con fondos de cooperación de la Junta de Andalucía. El Fondo Kati es una magnífica colección de manuscritos andalusíes que se gestó cuando el toledano Alí ben Ziyad salió de su ciudad natal en 1467 llevándose sus libros, como el gran bibliófilo que era. Viajó a Ceuta, Fez, Sijilmasa, Sicilia, La Meca, Jerusalén, Damasco, Bagdad, y de nuevo a África, a Oualata... Y en todos estos lugares compró más manuscritos. Desde allí se trasladó más al Sur, al África Negra y desconocida: Estuvo en Kumbi Saleh, en el imperio Wagadu, donde contrajo matrimonio con una princesa songhai, sobrina de Sonni Alí. Uno de sus hijos, Mahmud Kati ("el godo", por ser su padre de un linaje de visigodos toledanos conversos al Islam), fue juez, escritor y político, heredó de su padre la pasión por los libros e incrementó la biblioteca familiar con fondos propios y de su tío, Askia Mohamed, llevándose la colección a diferentes lugares del actual Malí: Gao, Tindirma y finalmente la legendaria Tombuctú. Una aventura digna de ser novelada o convertida en película.



A quien desee profundizar en el conocimiento de la historia no sólo de la familia Kati o Quti sino de todos los andalusíes que emigraron a aquellas tierras, le recomiendo la lectura del libro "Los otros españoles", publicado en 2004 por Martínez Roca y escrito por el propio Ismael Diadié y por Manuel Pimentel, escritor y ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales de España. Años después escribieron "Tombuctú, andalusíes en la ciudad perdida del Sáhara" (Almuzara, 2015).

 

Tombuctú: La gran ciudad de las caravanas y del oro, la ciudad de los trescientos treinta y tres santos del Islam, de los tuareg, capital del imperio Malí y después del imperio Songhai, ya en los tiempos de Mahmud Kati. Allí recayó finalmente la biblioteca de los Kati, que fue transmitida de generación en generación, sufriendo diferentes avatares a lo largo de los siglos. Las invasiones y conquistas (marroquíes, tuaregs, peuls o fulanis, franceses...) causaron su dispersión y ocultamiento repetidas veces a lo largo de los siglos. Ismail Diadié pudo completar la reunificación de la colección, que quedó guardada en el edificio inaugurado en 2003. La alegría duró -lamentablemente- nueve años.


En 2012 el fanatismo de los fundamentalistas islámicos llegaba también al Mali. La situación de inseguridad, la represión social, política y religiosa, los saqueos y asesinatos fueron decisivos para buscar nuevos rumbos. Diadié y un grupo de familiares y amigos escaparon aquella sangrienta primavera, tras dispersar el grueso de la colección y dejarla bien escondida en distintos lugares y con personas de su confianza. Otras joyas documentales e históricas no tuvieron la misma suerte. Más de 4.000 manuscritos medievales del Fondo Ahmed Baba acabaron en la hoguera medio año después, y los históricos mausoleos de los santos sufíes fueron demolidos.  El mundo veía la repetición de la jugada apenas una década después de la destrucción de los budas de Bamiyán por los talibán. Lamentablemente siguió pasando: El autodenominado "Estado Islámico" destruiría impunemente abundante patrimonio cultural y arqueológico (Mosul, Palmira... y otros lugares de Mesopotamia) algunos años después.

Como se sabe, en 2013 el gobierno de Malí pidió ayuda a Francia, que intervino militarmente. Cinco años después, y pese a que la paz con los rebeldes tuareg se firmó teóricamente en 2015, y a la existencia de tropas de interposición de la ONU (los famosos "Cascos Azules") , que mantiene en Malí más de 13.000 efectivos, y de la UE (existen tropas españolas desplegadas en la actualidad), Malí sigue siendo un lugar inseguro, con rupturas del alto el fuego, secuestros, asesinatos, saqueos, violencia religiosa, hambruna y millares de civiles desplazados.

En el libro que ahora se ha presentado, Ismael Diadié nos detalla la génesis del conflicto desde el golpe de Estado de 2012, y los problemas que vivieron él y los suyos hasta conseguir poner a salvo los fondos de la biblioteca y después ponerse a salvo ellos mismos. Un diario de la guerra escrito por un civil que, pese a todo lo sufrido, ha hecho un llamamiento público por la paz y el perdón. "El hombre, para ser humano, debe saber perdonar a sus enemigos". Que alguien que sufrió en sus carnes una terrible guerra civil diga esas reconciliadoras palabras -precisamente un 20 de noviembre- y llame a que sus compatriotas se perdonen los agravios mutuos y trabajen juntos por un futuro mejor, es señal y esperanza de que este mundo en el cual vivimos tal vez aún pueda tener arreglo. Tomen nota quienes deban.

Ismael Diadié pudo salvar la vida y llegar a España como refugiado. Inició contactos con algunas autoridades políticas, recibió en Toledo la Medalla de Honor de la Ciudad en 2014, y se le llegaron a ofrecer algunos lugares para albergar su fondo, como el centro cultural San Marcos, de titularidad municipal, o el centro cultural Mezquita de Tornerías, antigua sede del Centro Regional de la Artesanía. 

Lamentablemente, la situación no ha pasado todavía de los titulares de prensa. En 2015 se constituyó en Toledo una fundación -con sede en Granada- a la cual Ismael Diadié traspasó la gestión de los fondos, y en 2016 se anunció la futura firma de un convenio a tres bandas entre la Fundación Mahmud Kati, la Junta de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de Toledo, convenio que aún no ha tenido lugar, y la conmemoración para 2017 del 550 aniversario de la salida de Toledo de Alí ben Ziyab. El 2017 llegó -y pasó- sin pena ni gloria y la situación sigue paralizada. El problema no es sólo la cesión de un edificio, sino los costes de crear un equipo permanente de personal para gestionar ese tesoro documental: Harán falta archiveros, bibliotecarios, restauradores especializados en patrimonio documental, filólogos, historiadores... No es buen momento, pero hay que dar el paso. Como cuando a comienzos de los noventa se tuvo clara la necesidad de que, desde el antiguo Patronato Universitario de Toledo, había que resucitar la Escuela de Traductores de Toledo, que afortunadamente, desde 1994 es una gozosa realidad.

Es hora de que nuestros políticos se tomen en serio a la Biblioteca Kati. No puede ser que una joya bibliográfica para el patrimonio documental español y la historia de los Andalusíes siga dispersa y escondida en diferentes lugares de un país inseguro y acosado por la guerra y el fanatismo religioso. En cualquier momento se puede perder este tesoro bibliográfico, no sólo por la violencia del ser humano sino por el deterioro natural (animales, humedades, corrosión...) a causa de los defectos de conservación de los distintos escondites en donde se hallen. 

Pónganse de acuerdo las diferentes administraciones (central, autonómica, provincial, local y universitaria) con la Fundación Kati, creen un grupo permanente de trabajo para ver qué puede aportar cada uno, y busquen financiación, pública y privada, para conseguir rescatar los manuscritos y proceder a su microfilmación, digitalización y restauración, independientemente de que en un futuro puedan volver a Tombuctú, si se soluciona el conflicto. Es del interés de todos, independientemente del color político de cada cual.

Para saber más:
Tombuctú, una Alejandría en el África Negra, por Lydia Polgreen.
Tombuctú desvela un lado oculto de la Historia de África, por Jean Michel Djian.
Ficha de "Diario de un bibliotecario de Tombuctú" en web de editorial Almuzara.
"La Historia de Al-Andalus huye de Tombuctú", por José Naranjo.
"Furia iconoclasta salafista en Tombuctú", por Javier Valenzuela.
"Los islamistas destruyen una importante biblioteca de Tombuctú", en El Mundo.
"La destrucción del patrimonio cultural de Tombuctú", en Wikipedia.
"La guerra de Malí, un conflicto de dimensiones internacionales", por Rosa Meneses.
"Malí, un tesoro cultural amenazado", por J. Mª Robles.

viernes, 3 de agosto de 2018

La Biblioteca "Pedro Cerrillo", una referencia sobre literatura infantil y juvenil

La reciente dedicatoria (el 29 de junio) de la biblioteca del Centro de Estudios y Promoción de la Literatura Infantil a su fundador, el profesor Pedro-César Cerrillo Torremocha, catedrático de Filología Hispánica de la Universidad de Castilla-La Mancha, me sugirió dedicar una entrada al CEPLI, un instituto académico de investigación especializado en promoción de la lectura infantil y juvenil. Su posterior y prematuro fallecimiento, tan sólo siete días después, acabaron de decidirme, para aportar un granito de arena a la difusión y conocimiento de un centro reputado por su labor en la difusión de la lectura para niños y jóvenes y su relación con el mundo de las bibliotecas, de la Enseñanza y el Magisterio.


Casualmente, el óbito del profesor Cerrillo casi coincide con el aniversario del del editor y pedagogo Saturnino Calleja, pionero de la literatura infantil en nuestro país, que se fue un 9 de julio, aunque de 1915. De Calleja y su obra hay que hablar aparte, mucho y bien. Pero el profesor Cerrillo un siglo después, también es merecedor de público reconocimiento. Él fue el promotor y fundador del Centro de Estudios y Promoción de la Literatura Infantil, el CEPLI. Un instituto de investigación -ubicado físicamente en la ciudad de Cuenca- cuyos objetivos fundacionales son el desarrollo de los estudios sobre literatura juvenil e infantil, la promoción de la lectura y la animación lectora; la formación en dichas áreas del conocimiento del magisterio y del profesorado no universitario; el impulso a la realización de estudios de posgrado especializados en éstos ámbitos (como el Máster en Promoción de la Lectura y Literatura Infantil); la organización de seminarios, congresos y cursos especializados; y la promoción de la lectura en cualquier modo y manera, incluyendo la edición y la realización de exposiciones y otras modalidades de extensión cultural.

El CEPLI cuenta con una veintena de personas en plantilla, entre docentes y personal de administración y servicios. Su biblioteca especializada cuenta con un fondo de unos 17.000 ejemplares. Ha de destacarse como colección principal la que era biblioteca de Carmen Bravo-Villasante: filóloga, traductora, folclorista y una de las primeras personas que en nuestro país otorgaron categoría universitaria a los estudios sobre literatura infantil. Doña Carmen Bravo fue la fundadora de los Cursos de Literatura Infantil Iberoamericana y Extranjera que se impartían en el antiguo Instituto de Cultura Hispánica (origen de la actual AECID), y la promotora de la creación en cada país iberoamericano de las respectivas secciones nacionales del International Board on Books for Young People, el IBBY. En 1980 se le concedió el Premio Nacional de Literatura Infantil por sus muchos méritos. Una gran parte de su biblioteca particular, con más de ocho millares de títulos, fue donada a la Universidad de Castilla-La Mancha en 1994 para formar parte de los fondos de la biblioteca del CEPLI, gracias a la gestión del profesor Cerrillo, que compartía con ella el interés por el estudio académico de esta tipología literaria y editorial.


La Biblioteca del CEPLI, ahora Biblioteca "Pedro Cerrillo", tiene un interesante fondo antiguo (el ejemplar más veterano data de 1798) y posee publicaciones no sólo en español, sino en otras lenguas internacionales: francés, alemán, inglés, portugués, ruso, italiano... y comprende diferentes géneros: además de la narrativa infantil propiamente dicha, comprende teatro, poesía, álbumes ilustrados, estudios teóricos... Pero también cómics, librojuegos, grabaciones sonoras y audiovisuales, literatura popular, folklore, carteles y material gráfico.... Investigadores de todo el mundo acuden a los cursos y másteres del CEPLI y realizan trabajos académicos diversos con la imprescindible colaboración de su biblioteca especializada y de su responsable, Carmina Martínez.

En paralelo a los servicios estrictamente bibliotecarios, la biblioteca realiza actividades de extensión cultural: visitas guiadas, exposiciones, animación lectora para niños de Primaria... también posee un veterano club de lectura. Además, entre las actividades culturales del CEPLI ha de destacarse la convocatoria del Premio de Poesía Infantil "Luna de Aire", el primero de su género en España, que recientemente celebró su XVI edición.

El CEPLI utiliza el sistema integrado de gestión bibliotecaria AbsysNet, de la empresa Baratz, y se puede consultar en línea al estar integrado en el catálogo de la Biblioteca de la Universidad de Castilla-La Mancha. También se puede consultar de manera específica su subcatálogo de revistas y el de fondo antiguo. Además sus usuarios (como todos los demás de la BUCLM) pueden utilizar el metabuscador Plinio, basado en Ebsco Discovery Service, para acceder a los miles de recursos digitales que tiene suscritos o en propiedad la institución académica. Los trabajos fin de máster defendidos en el CEPLI se pueden consultar en el Repositorio Universitario Institucional de Recursos Abiertos, RUIDERA.

Por último han de mencionarse sus publicaciones propias: una revista especializada, OCNOS (que acaba de publicar un monográfico en su memoria), varias colecciones de monografías, una de facsímiles, y la realización de guías de lectura para usuarios de la biblioteca, docentes de la casa, maestros o cualquier otro interesado.


El CEPLI y su biblioteca inician ahora una nueva etapa, perpetuando el nombre y la memoria de su fundador. Y para ello han escogido un nuevo logotipo, con la representación estilizada de Caperucita Roja, un personaje al que el profesor Cerrillo tenía un especial cariño, poseyendo una colección particular de diferentes ediciones. Sirvan estas líneas como difusión de su trabajo, y vayan para los compañeros del CEPLI mis mejores deseos de futuro, y para sus allegados, mis sinceras condolencias.


Para saber más:
Obra de Pedro Cerrillo en DialNet
In memoriam Pedro Cerrillo, en Ocnos 17 (2), por Santiago Yubero
Lección magistral del prof. Cerrillo en la Inauguración Oficial de Curso de las Universidades Españolas, que trató sobre "El Poder de la Literatura" (Campus Tecnológico de Toledo, 2014) (desde el minuto 11).




sábado, 7 de julio de 2018

El tema del cambio de siglo, o de década

De vez en cuando, sobre todo coincidiendo con fines de año, o con efemérides o aniversarios, suele salir en las conversaciones el tema de cuándo comienzan y acaban las décadas y los siglos. El problema viene -o al menos se acentuó sobremanera- de cuando el mundo occidental, deseoso de festejos, jaleado por las grandes empresas del ocio y por periodistas y comunicadores iletrados, se apresuró impaciente a celebrar durante la Nochevieja de 1999 el cambio de década, de siglo y de milenio (unos eventos tan redonditos todos ellos), cuando en realidad se estaban adelantando un año, como algunas voces (pocas) se ocuparon de recordar, infructuosamente. Aquella noche simplemente cambiábamos de dígitos de la unidad de millar (del 1 al 2) del número cardinal, pero no de década, de siglo ni de milenio, porque aún faltaba un año.


¿Por qué? Pues muy fácil, es mera Matemática. Una década es un conjunto de diez años, al igual que un siglo en un conjunto de cien y un milenio de un millar. Pero no es necesario hablar de años, ni dispersarse elucubrando sobre cuándo comenzó realmente la Era Cristiana a causa del error en los cálculos de Dionisio el Exiguo, cuando en el S. VI se decidió contar los años desde el nacimiento de Cristo en vez de hacerlo desde la fundación de Roma o desde el reinado de Diocleciano, como se venía haciendo hasta entonces. Eso da igual, porque lo que importa es que estamos contando números enteros: Podríamos hablar de monedas, o de patatas, y el resultado sería el mismo. Es obvio que si tenemos un cajón de monedas, y nos piden hacer montoncitos de diez, el primer montoncito tendrá desde la moneda primera a la décima, porque no podemos contar la "moneda cero", que no existe. El segundo montoncito tendrá desde la decimoprimera moneda a la vigésima. El tercer montoncito, desde la vigesimoprimera moneda a la trigésima, y así sucesivamente.


Pues con los años pasa lo mismo. La década primera no puede contar el "año cero", que no existe, como no existen, ni son computables, la "moneda cero" o la "patata cero". Iría desde el año uno hasta el año diez. La segunda década, desde el año once hasta el veinte.  La tercera, desde el veintiuno hasta el treinta. Y así sucesivamente. Por eso, cuando se habla, por ejemplo, de la década de los setenta, hay que tener claro que no comenzaría en 1970 (que por el motivo que se ha explicado queda claro que fue el último año de la sexta década) sino en 1971, y duró hasta 1980, incluido.

 Otro ejemplo. Si nos piden tomar una cosecha de patatas y guardarla en sacos de cien patatas cada uno, el primer saco tendrá desde la que llamemos "patata número uno" hasta la "patata número cien". El segundo saco desde la patata número ciento uno hasta la doscientas. El tercero, desde la patata doscientos uno hasta la número trescientos. Y así. 


Cambiemos el concepto "sacos de patatas" por siglos y quedará claro que el Siglo I abarcó desde el año uno hasta el año cien (porque no se puede computar el "año cero", que no existe, como tampoco existe ni por ello es computable la "patata número cero"). Por lo tanto, el Siglo II comienza no en el año 100 (que ya hemos visto que es el último del S. I), sino en el 101, y termina en el año 200 (no en el 199). Siguiendo el cómputo, cualquier persona que sepa contar y multiplicar por diez verá que el siglo XX comenzó el 1 de Enero de 1901 y acabó el 31 de Diciembre de 2000. Por lo tanto la nueva década, el nuevo siglo y el nuevo milenio comenzaron el 1 de enero de 2001 (y no al terminar 1999, como tantos se apresuraron a celebrar).

También lo aclaró en su momento el Observatorio de Greenwich, que regula las horas a nivel mundial desde que se estableció allí el Meridiano Cero. Cuando tres años antes comenzaban a prepararse los fastos de 1999, emitieron una nota de prensa al respecto. The first day of the second millenium was New Year's Day of A.D. 1001, they said, adding, "It is thus clear that the start of the new millennium will be 1 January 2001" ("el primer día del segundo milenio fue el día de Año Nuevo de 1001 anno domini, dijeron, y agregaron; está claro que el comienzo del nuevo milenio será el 1 de enero de 2001"). Pues ni caso les hicieron a los pobres astrónomos. Había demasiados intereses económicos en contra.

Incluso las instituciones oficiales cayeron en el error. Por ejemplo, en el Hospital "Virgen de la Salud" de Toledo plantaron un árbol y pusieron una placa conmemorativa del "primer nacimiento del nuevo siglo" que habría tenido lugar, según ellos, la madrugada del 31 de diciembre de 1999 al 1 de enero de 2000, sin que ningún médico de los que promovieron el evento (todos ellos licenciados o doctores de una carrera de Ciencias, con lo que se les supone que debieran de saben contar) se percatasen del equívoco. Allí sigue puesta, casi veinte años después, manteniendo el equívoco.

En el ámbito de la Normalización Científica, existen bancos de datos de autoridades de referencia que ratifican lo que, por obvio, ni necesitaría ser ratificado.




También nos lo aclara una obra de referencia realizada por expertos de veintitrés países y actualizada periódicamente: el Diccionario Panhispánico de Dudas: Copio a continuación: 

Década designa en especial el período de diez años referido a cada una de las decenas del siglo (años diez, veinte, treinta, etc.). Es muy frecuente expresar los decenios tomando como límites años que terminan en la misma cifra: «El fecundo decenio andaluz (1578-1588) se interrumpió cuando [...] tuvo que trasladarse a Segovia» (Abc [Esp.] 13.12.91); pero hay que saber que esta costumbre implica una inexactitud, ya que esos límites comprenden, en realidad, once años y no diez, pues en el cómputo se incluye tanto el primer año como el último. Se recomienda mayor precisión en la indicación de los decenios, como se ejemplifica a continuación: «El carácter brillante y apolíneo del decenio operístico, 1775-1784, del compositor» (País [Esp.] 1.12.87).

En cuanto a las diez décadas de cada siglo, cada una de ellas comienza en un año acabado en 1 y termina en un año acabado en 0; así, la primera década del siglo xx es la que va de 1901 a 1910; la segunda, de 1911 a 1920; la tercera, de 1921 a 1930, etc.

Pues aun así, sigo encontrándome de vez en cuando con los argumentos de que: "Eso depende, es lo que tú opinas". "Pues yo lo he visto de otra manera en los periódicos". "Eso lo dices porque eres de Letras". "Pues en mi oficio / en mi facultad / en mi empresa contamos las décadas del cero al nueve y no vas a saber tú más que nosotros". ¡Cuán cierto es que cuesta mucho rectificar cuando algo se lleva grabado a fuego! Puedo entender que otros conceptos, como el de Billón (cien mil millones en EE.UU. y un millón de millones en el resto del mundo) o Trillón (un millón de millones en EE.UU. y un millón de billones en el resto del mundo) sean interpretables, pero un siglo SIEMPRE tiene cien años (y no noventa y nueve, como tendría que tener el Siglo I contando de la otra manera) y una década SIEMPRE comienza en años terminados en uno (no debe confundirse con un decenio, que, como se aclara en el ejemplo de más arriba, se puede empezar a contar cuando se desee). 

Queridos lectores y seguidores de este blog: Si habéis tenido la paciencia de llegar hasta aquí, y se os plantea alguna vez la misma situación que a mí, ponedles el ejemplo de las pilas de moneditas, o de los sacos de patatas, a ver si así lo entienden mejor.

Y si tampoco os funciona, no os desesperéis. Sólo me queda recomendaros que hagáis una ofrenda a Calíope, la musa de la Elocuencia, a Clío, la de la Historia, y a Jano bifronte, dios de los cambios de año, para que os inspiren la próxima vez que os suceda y se lo tengáis que explicar a alguien.