Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas

viernes, 8 de abril de 2022

Las estaciones, cuanto más céntricas, mejor. El caso de Toledo

A comienzos del pasado año de 2021, las autoridades locales de Toledo dieron la vuelta al calcetín en lo que se refiere a infraestructuras ferroviarias, dejando de respaldar el proyecto de que la histórica estación del paseo de la Rosa dejase de ser estación terminal y se convirtiese en estación pasante para acoger los trenes de la futura línea de Alta Velocidad que ha de unir Madrid con Extremadura y Portugal.

Estación de Toledo. Foto en WKM.

Los posibles problemas a la hora de salvar el Tajo, solucionables con varias opciones técnicas (viaducto, o viaducto y vía soterrada) fueron considerados absolutamente inasumibles por el Ayuntamiento, y la más simple y económica,  desviación por el viejo trazado ferroviario de Toledo a Bargas, Extremadura y Portugal, ni siquiera fue estudiada. El gobierno local pasó a solicitar que se construyese una segunda estación de viajeros para la línea del AVE a Portugal, y que fuese también estación de mercancías, proponiendo su ubicación en terrenos del polígono industrial "Santa María de Benquerencia". La antigua estación quedaba condenada a seguir siendo terminal únicamente de los trenes Toledo-Madrid y viceversa.

Ya lo había adelantado la alcaldesa algo antes: "meter un AVE en una ciudad es una auténtica barbaridad que nosotros no vamos a permitir, y más en una ciudad histórica como es Toledo". 

La propuesta fue aprobada por todos los partidos políticos de la Comisión Municipal de Urbanismo, tanto del gobierno municipal como de la oposición, y trasladada a la consejería competente del gobierno autonómico, que acabó también respaldándola.

Al que estas líneas firma, como ciudadano, usuario y amante del ferrocarril, lo que le parece una barbaridad es aplicar el mismo criterio para decidir la ubicación de una estación de mercancías que el de una estación de viajeros. Evidentemente, las primeras deberán estar lo más cerca posible de los polígonos. En lo que a esto respecta, no tengo nada que objetar. De hecho, y hasta que se desmanteló en 2003 la vía de ancho ibérico que llegaba a Toledo, en su polígono industrial había un apeadero de viajeros, y trenes de mercancías. 

Pero los trenes de viajeros han de seguir otro criterio totalmente distinto. Si recuerdo bien mis clases de Geografía en los tres primeros años de la carrera, el tren, cuanto más céntrico, mejor. En realidad, no hay que ser un experto, ni tener conocimientos de Geografía y Ordenación del Territorio o de Ingeniería Civil, sino, simplemente, un poco de sentido común. Que ya se sabe que, lamentablemente, es el menos común de los sentidos.

La nueva línea a Extremadura y Portugal se prevé que tenga las siguientes paradas: Madrid-Toledo-Talavera de la Reina-Oropesa-Plasencia-Cáceres-Mérida-Badajoz/Elvás-Lisboa. Hay quien ha afirmado alegremente que a Toledo ni le va ni le viene, porque sólo es para turistas (como si la primera industria del país fuese algo a despreciar) y que "como yo no monto en AVE..." le resulta indiferente que se haga o no, o que se haga mal. En realidad, a Toledo le importa más de lo que parece, porque esta línea unirá, por fin, a Toledo con la segunda ciudad de su provincia, Talavera de la Reina, ya que, incomprensiblemente, nunca han tenido comunicación ferroviaria de pasajeros en casi dos siglos de historia ferroviaria (el tren llegó a Toledo en 1858 y a Talavera en 1876).

Cuando se anunció el proyecto de unir Toledo y Talavera por tren, allá por 2017 (algo que debía estar hecho desde el S. XIX), surgieron voces ignorantes en contra. La rancia y añeja rivalidad hizo que en Talavera pidiesen que el AVE fuese directamente a Madrid sin pasar por Toledo. Afortunadamente se hizo caso omiso. La conexión por Toledo ahorraría al Estado ciento diez millones de euros y resolvería una injusticia histórica, la separación férrea de las dos ciudades, que nunca debió tolerarse. Se calcula que cuando la línea esté operativa, Talavera estará conectada con Toledo en menos de media hora y con Madrid en cincuenta y siete minutos.

Ese es el quid de la cuestión: La nueva línea del AVE a Extremadura debería verse por los usuarios y autoridades de Castilla-La Mancha no como algo muy puntual para quienes quieran viajar a Portugal o para turistas, sino principalmente, como la anhelada conexión entre Toledo y Talavera de la Reina. De hecho, a finales de 2020, siendo ministro José Luis Ábalos, se anunció que se pondrían en funcionamiento cuatro lanzaderas (ahora llamadas Avant) de ida y vuelta entre Toledo y Talavera, independientemente de los trenes AVE que vengan de Madrid y continúen hasta Extremadura, o viceversa. 

Lanzaderas AVANT en la estación de Toledo. Foto G. Stehno en WKM.

Evidentemente, para trabajadores, estudiantes o personas que se desplacen por negocios o motivos médicos entre Toledo y Talavera, la existencia de numerosos servicios diarios que unan ambas ciudades en veintipocos minutos y a un precio razonable (recordemos que los viajes en lanzaderas Avant son subvencionables al ser servicio público de media distancia) no es un lujo prescindible, sino una auténtica necesidad. Hay que ser muy ignorante o malintencionado para negarse a verlo.

Pero la cosa cambia, y cambia mucho, si en vez de llegar los trenes a la estación actual, siguen de largo, continúan más allá del término municipal y dejan a los viajeros en medio de la nada, como parece que va a hacerse A finales de febrero de 2022 se ha anunciado que la petición de Ayuntamiento y Junta de Castilla-La Mancha está siendo considerada, y que se construirá una segunda estación ¿Dónde? Ni siquiera en el Polígono Industrial, sino aún más lejos: junto a la antigua estación de Algodor.

Así se ha publicado recientemente, para que no nos queden dudas: "Allí, en la zona denominada Valdecaba Baja, o sus alrededores más próximos, es donde se estudia ahora construir la parada del AVE. Y es precisamente a escasos metros donde el antiguo trazado ferroviario de mercancías desapareció en 2005 (...) Esa instalación se encuentra en el término municipal de Aranjuez. Pertenece a la comunidad de Madrid"

Playa de vías de la estación de Algodor (Aranjuez, Madrid). Fotografía De Rodelar 

Sí, Algodor es una pedanía de Aranjuez, que recordemos pertenece a la comunidad de Madrid. Es decir, que tanto el ayuntamiento de la capital de Castilla-La Mancha como su gobierno autonómico están solicitando al Estado que desvíen una infraestructura básica, poniendo la estación que se supone será la  segunda de Toledo en un lugar que no sólo pertenece a otro municipio que no es Toledo, ¡¡sino también a otra provincia y comunidad autónoma!! ¿Es esto ético? ¿Son competentes para ello? Sin duda, la alcaldesa de Aranjuez y la presidenta de la comunidad de Madrid estarán tan contentas de la gestión de sus vecinos.

La estación de Toledo y la estación de Algodor están separados por algo más de 20 Km, 28 Km. si se toma la A-42. Es decir, que -si no hay problemas de tráfico- se tardará entre diecisiete y veinticinco minutos como mínimo en taxi o autobús, más el tiempo de transbordo, pongamos 10-15 minutos más. Si sumamos a los veinticinco minutos de la lanzadera entre Talavera y Toledo otros veinticinco más, resulta que el tiempo real de viaje entre Toledo y Talavera se nos va, al menos, a una hora, probalemente más. Lo mismo que se tarda actualmente por carretera. Si se construye la estación junto a Algodor, la ventaja de la Alta Velocidad de reducir el tiempo de viaje a la mitad dejará de existir, y con ella, RENFE perderá la rentabilidad de ofrecer a sus usuarios un medio de transporte que recorta al cincuenta por ciento el tiempo del desplazamiento. Si se va a tardar lo mismo, muchos usuarios, por no decir todos, utilizarán el autobús interurbano, que cuesta la mitad, o sus vehículos particulares, y tendremos un servicio ferroviario infrautilizado ¿de verdad quieren esto nuestras autoridades?

Respecto del modelo de poner una segunda estación de AVE en las periferias de las ciudades... ¿es conveniente? ¿Funciona? Consideremos los precedentes:

Tenemos cerca el caso de Cuenca. Se ha mantenido en el centro de la ciudad la estación antigua para los trenes de media distancia y ancho ibérico, pero se ha construido otra en la periferia, a 7,6 Km., para los de Alta Velocidad. La segunda está alejada y pésimamente comunicada con la ciudad. Apenas hay taxis, hay una línea de microbús que tarda media hora en llegar al centro, y tampoco se puede tomar un coche de alquiler. De nuevo vemos que las ventajas de la Alta Velocidad desaparecen cuando el usuario tiene que invertir más tiempo y dinero en llegar de verdad a la ciudad de destino. Mientras, se ha cerrado la línea convencional que unía Madrid con Valencia pasando por la estación de Cuenca centro, así como el tren de mercancías, manteniéndose en la estación vieja sólo los trenes regionales con Madrid.

 También tenemos el caso similar de Guadalajara. Existe una estación en la ciudad, y otra periférica para los trenes de Alta Velocidad, ubicada en medio de la nada, en un descampado a trece Km., dentro del término municipal de Yebes, estación que se inauguró en 2003 y que desde su inicio ha sido cuestionada por su alto coste y los pocos viajeros que la utilizan. Su discutida ubicación fue respaldada tanto por la entonces presidenta de la comunidad de Madrid como por el entonces presidente de Castilla-La Mancha.

Fuera de Castilla-La Mancha hay más casos: Podríamos citar el de Segovia, donde se construyó una segunda estación periférica para el AVE (Segovia-Guiomar). También en Antequera, donde se abrió la de Santa Ana a 17 Km. del centro de la localidad. O en Tarragona, donde se ha hecho llegar el AVE a la nueva estación Campo de Tarragona, a 10 Km. Hay más casos de segundas estaciones en medio de la nada: la de Puente-Genil-Herrera, o la de Requena-Utiel. Todas ellas en ubicaciones controvertidas, en algunos casos asociadas a "pelotazos" urbanísticos, con poco uso real y que fueron justificadas porque era más económico ponerlas en las afueras que llevar las vías del AVE al centro de las ciudades.

Pero en el caso de Toledo la vía del AVE resulta que YA ESTÁ en el centro de la ciudad, ya que su antigua estación se reconvirtió en 2005. Por tanto ¿qué excusa real hay para no llevar por ella la línea de AVE a Extremadura y Portugal?

Se nos ha dicho que "para proteger el paisaje evitando la construcción del viaducto". Actualmente el río Tajo a su paso por Toledo está cruzado por numerosos puentes para automóviles cuya construcción por el municipio o por el Ministerio de Transportes jamás fue objetada por ninguna administración ¿Y ahora un puente para el tren es inasumible? Son numerosos los ejemplos de bellos puentes de hierro, piedra u hormigón para el ferrocarril, que forman parte del patrimonio industrial histórico-artístico y que están perfectamente integrados con el paisaje y que incluso tienen protección como bienes de interés cultural. No creo sensato que haya que oponerse a priori a la construcción de uno de ellos sin haber visto siquiera el anteproyecto. 

Viaducto ferroviario en desuso entre Toledo y Bargas (foto FCMAF)

Pero es que además la construcción de dicho viaducto ni siquiera sería necesaria, ya que, si el AVE Extremadura-Portugal llegase a Toledo usando la estación actual, a los pies del casco histórico, se puede hacer salir la línea para cruzar el Tajo a través del trazado de la vieja línea de Bargas que, a su vez, era el antiguo enlace con la línea férrea de Extremadura. Esta posibilidad fue planteada en 2017 por E. Dopico Puerto, director de la revista  Tren, y desarrollada en 2021 por un reputado equipo de urbanistas toledanos (De la Cal, Longobardo, López y De Juan) en su muy recomendable artículo "El AVE Toledo-Extremadura y el AG7 Fisher Space Pen". Ventajas económicas, por un lado, ya que el erario público se ahorraría los millones de construir el viaducto y el ulterior soterramiento (se está hablando de entre 350 y 450 millones de euros). De rapidez para ejecutar el proyecto, por otro, ya que se terminaría muchísimo antes. Y paisajísticas y estéticas, por añadidura, ya que el tren entraría en Toledo por los bellos campos de la Sagra en vez de por un feo polígono industrial.


Pyto. de conexión de la estación actual de Toledo con la línea de Extremadura a través del viejo trazado ferroviario de Bargas (por J. López, en "Hombre de Palo").

En algún sitio leí que RENFE no desea operar líneas de AVE en las que haya que realizar una inversión de marcha cambiando la cabeza tractora del principio al final. No deja de ser un absurdo, porque precisamente esa es una característica principal de los AVE frente a otros trenes: que tienen dos "locomotoras" una al principio y otra al final para realizar tracción o empuje cuando sea necesario. Y así se hizo durante el tiempo en que estuvo operativo el llamado "AVE regional" de Castilla-La Mancha. Salía de Toledo en un sentido, y cambiaba en Atocha el sentido de la marcha para continuar viaje. Lo mismo habrá de hacerse cuando comience a operar el AVANT regional que anunció el pasado enero el vicepresidente de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro, con dos servicios diarios desde la estación de Toledo, pasando por Madrid-Atocha, Cuenca y terminando en Albacete, y viceversa. Evidentemente, dicho AVANT entrará en Atocha con una cabeza tractora y deberá salir en sentido contrario con la otra para continuar trayecto. Si hay ya trenes de Alta Velocidad que cambian el sentido de la marcha cuando es preciso ¿Por qué no va a poder hacerse en Toledo en la nueva línea de Extremadura-Portugal, si es la mejor solución para que la capital de Castilla-La Mancha esté bien comunicada y pronto, reforzando el uso de la céntrica estación actual, ahorrando una millonada al erario público y evitando a los viajeros las molestias y la demora de tener que ir a una nueva estación en medio de la nada, a media hora del centro?

Espero que nuestros políticos recapaciten y se den cuenta de cuál es la mejor opción para nuestra ciudad, antes de que la construcción de esa segunda estación de viajeros sea algo definitivo e irreparable. De lo contrario, habremos perdido, de nuevo, el tren. Rectificar es de sabios.




s


jueves, 13 de agosto de 2020

Reflexiones sobre el affaire Juan Carlos I

 Se me ha preguntado por un periodista cómo creo que pasará a la Historia la figura del rey Juan Carlos; si pesarán más los últimos escándalos o el papel que hizo durante la Transición. En realidad, no creo que esa pregunta se deba hacer en la situación actual, porque aún no se ha escrito el último capítulo de su vida. Será pertinente plantearla cuando fallezca y se reúna con sus antepasados en la cripta de El Escorial. Pero ahora desconocemos qué va a suceder en el "affaire Corinna": Desconocemos si será imputado, si deberá personarse ante la Justicia y cual será el resultado, si dicha comparecencia se produjese finalmente. También desconocemos si se verá obligado a regularizar su situación ante Hacienda por la presunta infracción fiscal que parece haber cometido, o si, aunque la misma hubiese prescrito, hará voluntariamente al fisco una donación equivalente a lo que hubiese tenido que abonar, en pro de la institución y de su propia imagen. Demasiadas dudas, y demasiadas hipótesis. Según sucedan unas u otras se escribirá el capítulo final sobre el Rey Padre, que será imprescindible para analizar, entonces sí, su paso a la Historia a través de todos los sucesos relacionados con su vida. Aunque ninguno lo veremos, porque la Historia siempre va lenta, al contrario que el Periodismo, que se alimenta de sucesos día a día, incluso hora a hora, y que suele considerar obsoleto un suceso de la semana anterior.

Respecto a la segunda pregunta, sobre si fue realmente tan importante su papel durante la Transición del Franquismo a la Democracia, la respuesta es, evidentemente, sí. Las Cortes aprobaron en 1969 como sucesor en la Jefatura del Estado al príncipe Juan Carlos, descartando al otro aspirante, Alfonso de Borbón y Dampierre, que casó con Carmina Martínez-Bordiú, la nieta de Franco. Tras el fallecimiento del dictador en 1975, Juan Carlos fue proclamado rey y heredó todos los poderes políticos que tenía Franco, a los que pronto renunció para cumplir su promesa de encarnar una monarquía parlamentaria moderna. La Transición fue guiada inicialmente por tres personas: el propio Juan Carlos y las dos personas que escogió para acompañarle en aquel difícil momento: el catedrático de Derecho Político Torcuato Fernández Miranda, presidente de las Cortes, y el joven abogado Adolfo Suárez González, presidente del Gobierno desde 1976. Sin ninguno de los miembros de esta terna, cada uno en su papel, es evidente que no hubiésemos vivido lo que no dudo en considerar el mejor período de la Historia Contemporánea de nuestro país. Aunque hubo sombras, no me cabe duda de que las luces fueron mucho mayores. 


Jura del Presidente del Gobierno Adolfo Suárez, en presencia del Rey y del Presidente de las Cortes, Fernández Miranda

El proceso de reforma política de las Leyes Fundamentales del régimen anterior, a través de la fórmula "de la Ley a la Ley pasando por la Ley", que se encarnó en el referéndum de Reforma Política del 76, dio vía libre a un parlamento bicameral elegido por sufragio universal, a la devolución al Pueblo Español de la Soberanía Nacional y a la obligatoriedad de someter a referéndum cualquier propuesta constitucional. Las Cortes franquistas se hicieron el hara kiri y comenzó una etapa llena de esperanza que buscó desde el principio la concordia entre los españoles de todo signo político, tanto los herederos del Franquismo como los perdedores de la Guerra Civil cuarenta años antes. 

La Transición Española a la Democracia pudo ser mejor de lo que fue, pero aun así fue un periodo excepcional que permitió cambiar de régimen sin traumas y sin sangre, que integró en un ilusionante proyecto común a todos los partidos e ideologías, incluyendo a la oposición hasta entonces ilegal o exiliada, y que nos dotó de una Carta Magna redactada no sólo por el gobierno de turno, sino por ponentes de todos los partidos: centro, derecha, socialistas, comunistas y nacionalistas. Lo nunca visto en dos siglos de historia constitucional. Y todo aquel período fue encabezado por una persona: Juan Carlos I, llamado acertadamente "el piloto de la Transición". No se puede negar la importancia de su papel, ni que tras el intento de golpe de estado del 23 F de 1981 se ganó la Corona, ni que su reinado ha sido un periodo de progreso, paz y desarrollo como difícilmente se pueden encontrar otros en nuestra historia reciente.

    El Presidente Felipe González firma, en presencia del Rey, la incorporación de España a la Unión Europea

España es un país pasional que un día encumbra a una persona y al día siguiente la arroja a lo más profundo. Sucede con todo tipo de personas y personajes: del corazón, de la cultura, del deporte, de la política... y también ha pasado con Juan Carlos. Un gran parte de la opinión pública le ha tachado de ladrón, sin juicio previo, sin considerar la presunción de inocencia a que todo ciudadano tiene derecho, sin esperar acontecimientos. Da igual que los sucesos por los que se investiga a Corinna tuviesen lugar varios años antes de la adjudicación del AVE a La Meca, da igual que los presuntos hechos estén prescritos, y da igual que se argumente que el no declarar al fisco unos ingresos opacos que nunca hubiesen tenido que producirse, siendo un hecho moralmente reprobable, no se puede equiparar con latrocinios que sí metieron mano a la caja pública, como los protagonizados por los Pujol, el EREscándalo andaluz, o el caso Púnica, por citar algunos protagonizados por diferentes partidos, y que ahí siguen. No hay argumentos que valgan ante quienes ya le han juzgado y condenado, ya sea por mera pasión hispánica, o porque les conviene para atacar a una institución que desean eliminar. 

Confío en que los sucesos que están transcurriendo en estos momentos -pase lo que pase en un futuro- sirvan al menos para que tanto el propio Juan Carlos como el actual rey Felipe, o quienes ocupen después la Jefatura del Estado, ya sea con corona real o mural, sean conscientes de que es muy difícil separar los actos públicos de los privados de quienes encarnan la más alta magistratura de la Nación, y de que el primero de los españoles no debe realizar negocios particulares, porque ya tiene suficientes ingresos por su cargo para una vida más que digna, y porque la realización de los mismos afectará, no ya a la persona, sino a la Institución de la Corona y, de hecho, a todo el Estado.

Algunos artículos que recomiendo:

Juan Carlos I, el mejor rey para la mejor época, por F.J. Díaz Revorio, catedrático de Derecho Constitucional de la UCLM.

La historia sin histerias: a propósito del rey emérito y sus avatares, por J.S. Pérez Garzón, catedrático de Historia Contemporánea de la UCLM y ex consejero de Educación y Cultura de Castilla-La Mancha.

El dedo, la luna y el Rey, por Luis Arroyo Zapatero, catedrático de Derecho Penal y ex Rector de la UCLM. 


sábado, 4 de enero de 2020

Precisiones sobre la Archidiócesis Primada y el santuario de Guadalupe

Los medios de comunicación informan de que el Vaticano ha nombrado nuevo arzobispo de Toledo al actual obispo de Coria-Cáceres, Francisco Cerro. El cacereño sustituirá al frente de la Archidiócesis Primada de España al que ha sido su titular durante los últimos diez años, monseñor Braulio Rodríguez Plaza, que tuvo que poner su cargo a disposición de la Santa Sede al cumplir los 75 años, según estipula la normativa vigente. Algunos medios recalcan que don Braulio es el único Primado que no ha sido creado cardenal durante los últimos siglos. En realidad hubo varios (Desde fray Bartolomé de Carranza en el S. XVI, que no fue cardenal por su proceso inquisitorial, tampoco han formado parte del Sacro Colegio Cardenalicio los arzobispos García Loaysa, en el S. XVI, que falleció de improviso, Francisco Valero en el XVIII, Pedro González, nombrado por Isabel II pero no reconocido por la Santa Sede, y fray Cirilo de Alameda, que se alineó con el bando carlista en las guerras civiles del S. XIX).

El papa Francisco, como buen jesuita, no da puntada sin hilo, con lo que el nombramiento para la Sede Primada del actual obispo de Coria-Cáceres (una diócesis que fue sufragánea de la Archidiócesis de Toledo hasta su traspaso en 1994 a la nueva archidiócesis de Mérida-Badajoz) podría interpretarse como un posible respaldo a las reivindicaciones "extremeñistas" que reivindican la "devolución" a Extremadura del santuario de la Virgen de Guadalupe, patrona de la región, que depende de la Archidiócesis Primada de España. Pero cierto es que el papa nunca se ha pronunciado al respecto.

Real Monasterio de Guadalupe

Es posible que mucha gente se extrañe de la adscripción a Toledo de un santuario ubicado en un pueblo de la provincia de Cáceres. Esto se debe a que una cosa es la división provincial de España, creada a comienzos del S. XIX, y otra diferente la división eclesiástica, mucho más antigua y cuyos límites no tienen por qué corresponder con los de las provincias civiles.

La Geografía Política divide España en cincuenta y dos provincias (desde 1833, según la vigente organización provincial de Javier de Burgos) que a su vez se agrupan en diecisiete comunidades autónomas, más dos ciudades autónomas. Sin embargo en Geografía Eclesiástica existen setenta diócesis y archidiócesis que se agrupan en catorce provincias eclesiásticas, cada una de las cuales está formada por una archidiócesis (con su arzobispo metropolitano) y varias diócesis sufragáneas (con sus respectivos obispos) que dependen de la primera. Es más que evidente que el mapa de las cincuenta y seis diócesis y las catorce archidiócesis de España no se corresponde a la división provincial civil.

De hecho, casi una treintena de obispados españoles no tienen su sede y su catedral en capitales de provincia (aunque algunos han trasladado su residencia ordinaria y curia a la capital más próxima, creando allí una concatedral) y evidentemente, sus límites territoriales son diferentes a los de las provincias. Como se ha dicho, los setenta obispados y arzobispados se agrupan en catorce provincias eclesiásticas, de las cuales sólo tres, las de Madrid, Barcelona y Valladolid, no se extienden por territorio de varias comunidades autónomas.


                                   Mapa de las 14 provincias eclesiásticas de España

Aclarado esto, llegamos al caso del santuario de Guadalupe, objeto de una reivindicación nacionalista desde la comunidad autónoma de Extremadura y el movimiento GuadalupEx, que desde hace años piden su "devolución". Entrecomillo "devolución" porque no se puede devolver lo que nunca se ha tenido. Desde su fundación en 1340 por el rey  Alfonso XI de Castilla (como agradecimiento por la victoria de Castilla y Portugal en la batalla del Salado sobre los invasores benimerines), el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe ha dependido de la Archidiócesis de Toledo, por ser un Real Sitio vinculado históricamente a la Sede Primada desde su creación. Allí reposan (en lugar de hacerlo en la Capilla de Reyes de la Catedral de Toledo) el rey Enrique IV de Castilla, su madre la reina María de Trastámara, y también Juana Enríquez, hija de Enrique II de Trastámara, y su marido el príncipe Dionisio de Portugal.

No es sólo el santuario de Guadalupe el que depende de la Sede Primada. La Provincia Eclesiástica de Toledo está formada por su propia archidiócesis y por cuatro diócesis sufragáneas: Sigüenza (Guadalajara), Albacete, Ciudad Real y Cuenca. No obstante, a la archidiócesis de Toledo siguen perteneciendo, por razones de historia y tradición, además de por proximidad, las parroquias de los siguientes municipios: Alía (Cáceres) y sus pedanías La Calera, Pantano de Cíjara y Puerto del Rey, Baterno (Badajoz), Bohonal de Ibor (Cáceres), Capilla (Badajoz), Carrascalejo (Cáceres), Casas de D. Pedro (Badajoz), Castañar de Ibor (Cáceres),  Castilblanco (Badajoz), Fuenlabrada de los Montes (Badajoz), Garbayuela (Badajoz), Garlitos (Badajoz), Garvín (Cáceres), Guadalupe (Cáceres), Helechosa de los Montes (Badajoz) y su pedanía Bohonal de los Montes, Herrera del Duque (Badajoz) y su pedanía Pedroche, Navalvillar de Ibor (Cáceres), Peñalsordo (Badajoz), Peraleda de San Román (Cáceres), Puebla de Alcocer (Badajoz), Risco (Badajoz), Siruela (Badajoz), Talarrubias (Badajoz), Tamurejo (Badajoz), Valdecaballeros (Badajoz), Valdelacasa de Tajo (Cáceres), Villar del Pedroso (Cáceres) y su pedanía Navatrasierra, Villarta de los Montes (Badajoz), y Zarza Capilla (Badajoz). Todos estos pueblos se agrupan en tres arciprestazgos, el de Guadalupe (CC.) y los de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer (BA.), que junto a otros siete forman la vicaría de Talavera, una de las cuatro que integran la archidiócesis primada.


Por su parte, los defensores de la "devolución" de Guadalupe, que justifican porque está en la provincia civil de Cáceres, ignoran o se callan interesadamente que las diócesis extremeñas también poseen territorios fuera de su ámbito civil. Podemos citar la diócesis de Plasencia (Cáceres) a la cual pertenecen no sólo catorce pueblos de la vecina provincia de Badajoz, sino también otros casi treinta pueblos de la comunidad autónoma de Castilla y León, concretamente de la provincia de Salamanca: Béjar, Candelario, Cantagallo, El Tejado, Fresnedoso de Béjar, Fuentebuena, Fuentes de Béjar, La Cabeza de Béjar, La Hoya, Ledrada, Nava de Béjar, Navacarros, Navalmoral de Béjar, Navamorales, Palomares de Béjar, Peromingo, Puebla de San Medel, Puente del Congosto, Puerto de Béjar, San Medel, Sanchotello, Santibáñez de Béjar, Sorihuela, Valdelacasa, Valdesangil, Valleja de Riofrío y Valverde de Valdelacasa. 


¿Los van a "devolver" también a Castilla y León? ¿Van a unificar en una sola las actuales diócesis de Plasencia y de Coria para que la resultante se ajuste a los límites de la provincia civil de Cáceres? 

¿O es que la justificación de que "está en la provincia de Cáceres" vale para pedir el traspaso de Guadalupe, pero no para traspasar al obispado de Salamanca todos pueblos salmantinos adscritos a la diócesis cacereña de Plasencia, o al de Badajoz los que le corresponderían? ¿Hay una doble vara de medir?

En 2010 la Asamblea regional de Extremadura firmó una declaración institucional reivindicando el control por la iglesia extremeña del santuario guadalupense. Y hace poco más de un año, el presidente de la comunidad autónoma de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, acudió al Vaticano para pedir al papa la transferencia de Guadalupe a algún obispado de Extremadura, y declaró que "No es normal, es una anomalía que una región tenga una patrona, y que resulte que esa patrona y su demarcación territorial dependa de otra comunidad autónoma". Y agregó: "No hay ningún lugar en el mundo donde un territorio tenga una patrona que pertenezca a otro territorio".

Imagen, sin manto, de la Virgen de Guadalupe

En realidad el señor Fernández Vara se metió en camisa de once ídems, porque ni la autoridad política tiene competencias para regular la Administración y Geografía Eclesiásticas, ni es cierto en absoluto el argumento que le presentó al papa Francisco, como se puede comprobar a continuación: ¡Claro que hay lugares en el mundo con una patrona que pertenece a otro territorio! 

En España, por ejemplo podemos mencionar el caso de la Virgen de la Candelaria, patrona de las Islas Canarias, en su santuario de Candelaria, isla de Tenerife. Las dos diócesis Canarias son sufragáneas del Arzobispado de Sevilla, y no parece que a los canarios les moleste u ofenda el hecho de pertenecer a la provincia eclesiástica Hispalense. Como tampoco parece molestarles a los fieles de la Virgen de la Arrixaca, patrona del antiguo Reino de Murcia, que su diócesis pertenezca a la provincia eclesiástica Iliberitana (Granada). O los de la Virgen de la Bien Aparecida, patrona de Cantabria, que pertenece a la provincia eclesiástica de Oviedo. Tampoco parece molestar a los fieles de la Virgen de Valvanera, patrona de La Rioja, su adscripción a la provincia eclesiástica de Pamplona. Ni tampoco se ofenden los fieles de la diócesis de Ciudad Rodrigo porque su patrona sea la Virgen de la Peña de Francia, cuyo santuario se ubica en El Cabaco, pueblo de la vecina diócesis de Salamanca. Y podrían citarse más ejemplos: La Virgen de África, patrona de Ceuta y dependiente de la provincia eclesiástica hispalense (Sevilla); la de la Victoria, patrona de Melilla y dependiente de la provincia eclesiástica de Granada; la de la Salud, patrona de Palma de Mallorca y dependiente de la provincia eclesiástica de Valencia. ¿Y qué decir de la Virgen de Meritxell, que es la patrona de otro país, el Principado de Andorra, pero está adscrita al obispado de Urgel (en la provincia civil de Lérida) y a la provincia eclesiástica de Tarragona? Similar es el caso de la Madonna della Consolazione, en la República de San Marino, cuyo santuario y diócesis son sufragáneos del Arzobispo de Rávena-Cervia, en la vecina Italia.

La existencia de santuarios que pertenecen a provincias eclesiásticas con sede metropolitana en una provincia civil distinta no es la anomalía que se nos quiere vender; ocurre, además de en Guadalupe, en diferentes lugares de España y del resto del mundo. Y la existencia de obispados cuyos límites no se corresponden con la geografía política del lugar también es algo aún más común y más normal. Y eso puede que no lo sepa el presidente de Extremadura, que supongo se habrá sumado a la reivindicación por populismo, de cara a sus electores, pero sí lo sabe el Papa. Y por supuesto, también lo sabe el hasta ahora obispo de Coria-Cáceres, pese a que en su día se sumó a la reivindicación del traspaso de Guadalupe.


Como también saben el Papa y el Obispo de Coria que, cuando en tiempos de Alfonso XIII (1907) la Santa Sede aprobó la declaración del patronazgo y la recuperación -tras la desamortización- del Real Monasterio de Guadalupe, (que se entregó en 1908 a los Franciscanos tras haber pertenecido a los Jerónimos, hasta 1835), se pactó y firmó expresamente la continuidad de su pertenencia a la archidiócesis toledana. Es lógico que una devoción mariana coronada canónicamente como Regina Hispaniarum (Reina de las Españas) esté vinculada a la sede del Arzobispo Primado de las Españas.


¿Es incompatible el hecho de que la virgen de Guadalupe sea la patrona de Extremadura con su adscripción a la provincia eclesiástica toledana? Preguntado a tal respecto, monseñor Ángel Rubio, extremeño y además natural de Guadalupe, que fue obispo de Segovia, y antes, obispo auxiliar de Toledo, declaró en su día (ABC, 06-03-2005) que no se puede entender la historia, el arte y la devoción mariana de Guadalupe "sin la presencia de los arzobispos de Toledo", y que "es mucho más importante que los arzobispos de Toledo lleven el título bien merecido de cardenales o arzobispos de Santa María de Guadalupe, por la presencia constante, el peso de la historia y el amor, bien demostrado, a Guadalupe". También declaró que "Toledo y Guadalupe son inseparables". Señores políticos: ¿el obispo Ángel Rubio es un mal extremeño y mal guadalupense por considerar que la toledanidad de Guadalupe no sólo no la perjudica, sino que la enriquece?


Estoy seguro de que tanto el papa Francisco como el anterior obispo de Coria y nuevo arzobispo de Toledo saben sobradamente que la politizada y populista reivindicación del movimiento GuadalupEx (creado en 2009 con el único fin de integrar en la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz el santuario de Guadalupe y los pueblos extremeños de la archidiócesis primada) no tiene razón de ser,  ni desde el punto de vista histórico, ni desde el de la Geografía Eclesiástica o la Mariología. Así pues ¿qué van a hacer? ¿Darán el brazo a torcer ante los políticos extremeños y ante quienes se empeñan en una reivindicación populista-nacionalista que poco o nada tiene que ver con el culto mariano en sí mismo? ¿Abrirán la puerta para que, a partir de ahora, cualquier político local se crea con derecho a interferir en la organización territorial de la Iglesia y a pedir el cambio de sus límites o de cualquier otro asunto interno que no sea de su competencia? ¿Se mantendrá la debida separación entre las competencias de la Iglesia y las competencias del Estado (aquello de "Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios")? ¿Cederán a la presión, creando un peligroso precedente?


Confiemos en que prime la sensatez. Es muy triste que en estos tiempos convulsos en que el nacionalismo separador y excluyente resurge con virulencia, las ansias de división y de enfrentamiento que aparecen por doquier hayan llegado también al extremo de querer disgregar un territorio, el toledano-guadalupense, y a sus fieles, cuando siempre hubo unidad desde la creación del santuario hace siete siglos.


Para saber más: 

División eclesiástica de España
Declaraciones de monseñor Ángel Rubio sobre Guadalupe
Historia del monasterio de Guadalupe, en su web oficial
El presidente de Extremadura pide al Papa el traspaso de Guadalupe
"Lo que no deben hacer los políticos es meterse donde no les llaman", declara el Primado
El obispo de Coria, Francisco Cerro, insiste en reclamar Guadalupe
Después de que el obispo de Coria reivindique Guadalupe, también lo pide para sí el de Plasencia


martes, 1 de mayo de 2018

Ladran, luego cabalgamos

¡Ay, las redes sociales! Nos dan entretenimiento (a menudo), conocimiento (a veces), y de vez en cuando, también complicaciones inesperadas. Tal fue el caso cuando leí, en el muro de una persona conocida, una exhortación a cambiar la redacción del panel de un museo histórico en el cual se hablaba del Gobierno de Franco. Decía que, siendo una dictadura, no debía redactarse de ese modo y pedía que cambiasen el texto.


Yo le contesté que existen muchas formas de gobierno, y que la palabra "gobierno" no implica que tenga que ser una democracia, entendiendo que los técnicos de dicho museo la habían utilizado de manera correcta.


Pero a continuación entró en el debate otra persona, también conocida de ambos. Es lo que tienen las redes sociales, que se te meten terceros en las conversaciones. No pasaría nada si se mantuviese una conversación educada. Pero cuando comienzan los insultos y las descalificaciones, o bien entras al trapo del "troll", o bien le haces caso omiso. Dado que estábamos en el muro de otra persona que podría sentirse incómoda (dado que el "troll" era su jefe), opté por lo segundo.

Pero ahora que estoy en mi propio blog, me voy a dar el gusto de contestar con detalle, porque algunos se creen que el que calla, otorga. Y no es el caso.


No, señor. No soy "lacayito tuyo", ni de nadie. Mal empiezas un debate, insultando a tu interlocutor. Y el que me digas que defiendo a Franco por haber afirmado que el término gobierno, o gobernar, no significa necesariamente hacerlo democráticamente, me indica que no te lo has has pensado dos veces, o que tiendes a pensar mal de quienes te rodean. Porque "gobierno" y "democracia" no son sinónimos, ni en nuestra lengua ni en ninguna otra.



Respecto a lo demás... ¿por dónde empiezo? Me dices: "faltas al respeto a la izquierda de este país" . Bueno. Aparte de que yo siempre respeto a quienes me respetan, ese argumento es falaz porque hay muchos partidos y movimientos, tanto reformistas como revolucionarios, que caben dentro de esa denominación genérica de "izquierda": Centro-izquierda, socialdemocracia, izquierda socialista, socialreformistas, ecosocialistas, eurocomunismo, marxismo-leninismo, trotskismo, prosoviéticos, prochinos, anarcosindicalistas... ¿A todos ellos me dedico a faltarles al respeto? ¡Pues sí que me cunde el tiempo!

Puedo tener una pista en que después me llamas "azote de Podemos". De ésto me permito deducir que cuando hablas de "la izquierda" en realidad quieres decir un partido concreto, excluyendo a todos los demás. Personalmente no sé qué les pasa a muchos de extrema-izquierda, que consideran que la única y verdadera son ellos mismos, y el resto no es verdadera izquierda. Que me salgas con el mismo concepto me indica que eres un militante o simpatizante bien adiestrado. No lo sabía. Pero tampoco me importa en absoluto; al contrario que a tí, que parece quitarte el sueño en dónde milite yo, o a quién vote, o deje de votar.

No negaré que yo NO SOY simpatizante de Podemos ni de ningún otro partido de extrema-izquierda. Como tampoco lo soy de la extrema-derecha, aunque de éstos hable menos, ya que el último partido de extrema-derecha profranquista con representación parlamentaria perdió su único escaño (el de Blas Piñar) en 1982, con lo que es bastante menos preocupante. Pero el hecho de que Podemos no sea un partido cuyo ideario y líderes me resulten precisamente gratos, ello no me impide tener amigos, familiares y conocidos que sí les han votado. Como también los tengo en otros partidos de izquierda como IU y el PSOE, de centro como Ciudadanos, y de derecha como el PP y ese nuevo partido que se les ha escindido, fundado por Alejo Vidal-Quadras, Vox. Y con todos ellos hablo y dialogo de política. Puedo estar de acuerdo con ellos, o no, pero no nos impide seguir llevándonos bien. Creo que si me dedicase a "insultar y mentir a sabiendas", como me dices tan alegremente, no tendría tratos con absolutamente nadie.

No acabo de entender a qué te refieres con lo de "afíliate al partido al que perteneces". Si me llamas franquista, y considerando que el único partido que se consideraba heredero y legatario de Franco y de su memoria era el Frente Nacional de Blas Piñar, necesitaría una máquina del tiempo, porque se disolvió en 1993. La otra opción es que te refieras a alguno de los partidos de centro-derecha y derecha democráticos, pero como acabas de excluir del concepto "izquierda" a todos los partidos menos uno, no tiene lógica que ahora apliques el argumento a la inversa, incluyendo en el franquismo a toda la derecha.

Me dices también que "jamás criticas a la derecha porque perteneces a ella". Lamentable. En primer lugar, porque no es cierto. En segundo, porque aunque lo fuese, tú no eres quien para decir a nadie a quien debe criticar o no, ni para repartir carnés de demócrata. En tercero, porque desde dentro de una entidad u organización también se puede criticarla (aunque algunas toleran poco a los disidentes)... así que la no existencia de críticas a una organización no es indicativo de que se pertenezca a la misma. Y por último, porque siguiendo ese hilo argumental, yo podría decir de tí que eres carlista,  ordoliberalista o budista, porque jamás te he visto criticar a los carlistas, a los ordoliberalistas o a los budistas. Vamos, que tu argumento, Manolito, no se sostiene.

Y por último, te diré que me hace mucha gracia que me digas "todas las opciones políticas tienen mi respeto, pero no las opiniones hipócritas que se hacen pasar por progres pero son reaccionarias". O sea, que después de atacar a una persona que tiene otras ideas políticas diferentes a las tuyas, no desde el diálogo sino desde el insulto y la descalificación, luego dices que todas las opciones tienen tu respeto ¡Bonita forma de demostrarlo! ¿¿Y el hipócrita soy yo??

Te voy a decir una cosa: Voy a seguir opinando con libertad, que es algo muy valioso que nos devolvieron los padres de la Transición (ese periodo histórico que los partidos con los cuales pareces alinearte denigráis llamando despectivamente "el régimen de 1978"). Y lo haré reconociéndote el derecho que te asiste a que tú también lo hagas, que ya es más que lo que tú me reconoces a mí. Y si no te gusta lo que opino, o lo que escribo, pues mira, te aguantas. O más fácil, ignórame.


Confío en que los años -además de canas- te den la suficiente serenidad como para dejar esa crispación, ese encabronamiento y esa mala leche, y relajarte un poco, no te vaya a dar un infarto o a salir una úlcera, y nos quedemos sin una figura tan importante para nuestra sociedad como tú. Veo que lo necesitas mucho.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Escucha, Cataluña, escucha España

En 1898 el poeta Joan Maragall escribió en catalán un sentido poema, "Oda a Espanya", en el que se dolía de la derrota ante la Guerra con Estados Unidos -"El Desastre"- y se preguntaba qué es España y adónde quiere ir. Como tantos otros de su época, fue el llamado Regeneracionismo, un movimiento intelectual que debatían sobre las causas de la decadencia de nuestro país para solventarlas y crear un país nuevo y mejor para todos. Dicho poema comenzaba con las palabras "Escolta, Espanya, la veu d'un fill que et parla en llengua no castellana (Escucha, España, la voz de un hijo que te habla en lengua no castellana)".

Y de la oda maragalliana se ha tomado el título del ensayo "Escucha, Cataluña, Escucha España", recién publicado en Barcelona por cuatro autores catalanes, de distinta ideología política pero todos unidos por la intención de solventar el choque entre Cataluña y el resto de España, llamando al entendimiento y al reencuentro, y razonando por qué la secesión no es la respuesta, ni es positiva para su tierra ni para el conjunto de los españoles. Con serenidad y con espíritu constructivo, y argumentando que los puentes rotos pueden rehacerse.

La obra se debe a cuatro catalanes, todos ellos personalidades del mundo social, académico y económico, que en su día militaron en distintas opciones políticas: 


Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional, director del Departamento de Ciencia Política de la UAB, y miembro que fue del Consejo Consultivo de la Generalidad. En sus inicios fue militante antifranquista del PSUC (la rama catalana del antiguo PCE), que abandonó cuando se orientó hacia el nacionalismo. Fue fundador del Foro Babel y de la Plataforma Cívica, luego Asociación, por un Nuevo Partido de la Ciudadanía y que bajo el lema "Democracia y Llibertat" buscaba la participación política libre de los aldeanismos nacionalistas.

Joan Josep López Burniol. Jurista, fue Decano del Colegio de Notarios de Cataluña y Vicepresidente del Consejo General Español del Notariado, y profesor de Derecho Civil en la UAB y la UPF. Ha sido magistrado del Tribunal Constitucional del Coprincipado de Andorra, y colaborador de numerosos medios de comunicación. Presidente de la Fundación Cultural Noguera y Vicepresidente de la Fundación La Caixa.

Josep Piqué Camps. Economista y empresario. Fue cuatro veces ministro: de industria y Energía, Portavoz del Gobierno, de Asuntos Exteriores, y de Ciencia y Tecnología, con Aznar, así como Presidente del Partit Popular de Catalunya. Dejó la política en 2007 por discrepancias con el entonces secretario general de su partido, Ángel Acebes. Fue presidente de la aerolínea Vueling y actualmente es vicepresidente de la constructora OHL.

Y Josep Borrell Fontelles. que fue Presidente del Parlamento Europeo y antes, ministro de Obras Públicas Transportes y Medio Ambiente, con Felipe González. El señor Borrell además de ingeniero aeronáutico, doctor en Economía y Empresa y catedrático de matemáticas empresariales fue uno de los más brillantes políticos del Partit dels Socialistes de Catalunya, portavoz del PSOE y el ganador de las primarias del 98, tras la segunda y definitiva renuncia de Felipe González, aunque un año después cedió su liderazgo a Joaquín Almunia, al no lograr el respaldo del aparato. Fue uno de los nombres que sonó como posible candidato para las últimas primarias aunque finalmente acabó avalando a Pedro Sánchez

Precisamente es Don Josep Borrell el autor que vendrá mañana martes a nuestra ciudad a presentar el libro y a dar su autorizado punto de vista sobre el conflicto catalán. La cita será en la librería cultural Taiga, a las 19:30 h.



No es la primera vez que Josep Borrell se implica para demostrar ante la sociedad, con argumentos concretos, cifras, datos y razonamientos concretos, las mentiras del nacionalismo. Fue muy comentado su anterior libro, "Las cuentas y los cuentos de la independencia", cuyos contenidos, introducción y un fragmento se pueden leer aquí.

Recientemente "El Periódico de Cataluña" entrevistó a dos de los cuatro autores, Borrell y Piqué, que lamentaban el desgarro interno que sufre nuestra sociedad, no sólo en Cataluña sino en España toda, y llamaban a dar la batalla ideológica contra la propaganda nacionalista criticando que desde el otro lado, el constitucionalista, no se haya dicho nada, aparentando que quien calla, otorga. 

Siempre he defendido ante quienes criticaban a Cataluña y los catalanes que no se debe generalizar, y que en el viejo principado existen muchas personas que discrepan del nacionalismo y consideran que la única forma de sacar adelante el país es convivir, de manera dialogante y razonada, por un proyecto común, que llevamos compartiendo desde hace siglos. Barcelona fue la primera capital de Hispania en el 415, cuando Ataulfo I, rey de los Visigodos, y su esposa Gala Placidia, hija del emperador Teodosio, la eligieron como sede de su nueva corte, su urbs regia. Una Barcelona que, doce siglos después, sería denominada por Cervantes, el príncipe de las letras hispánicas, como "flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de los circunvecinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los extranjeros, escuela de la caballería, ejemplo de lealtad y satisfacción de todo aquello que de una grande y famosa, rica y bien fundada ciudad puede pedir un discreto y curioso deseo” (Las Dos Doncellas) y también como "archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única" (El Quijote, II Parte).

El negar la hispanidad de un territorio como Cataluña, que hasta se llamó "La Marca Hispánica" en tiempos altomedievales, es un absurdo tan grande como negar la germanidad de Baviera o la britanidad del País de Gales. España no es Madrid, ni siquiera es Castilla. España es un proyecto común, con muchas lenguas (la común, y las regionales) y culturas, todas enriquecedoras, con un riquísimo bagaje hecho entre todos y una gran historia hecha entre todos. Y una soberanía que -desde que en 1812 dejamos de ser súbditos para convertirnos en ciudadanos- compartimos entre todos, de la cual emergen los poderes del Estado.

No puedo dejar de apoyar los proyectos surgidos por iniciativa de ciudadanos partículares de Cataluña como Dolça Catalunya, seny de catalans bajo el nacionalisme, como Societat Civil Catalana, como la Associació Ciutadans de Catalunya - Democràcia i Llibertat, como el Foro Babel, como Alternativa Ciudadana Progresista, como Somatemps, Catalanitat és Hispanitat, el Fòrum de les Esquerres No Nacionalistes, el periódico digital El Catalán, y tantos otros colectivos y asociaciones que luchan contra viento y marea contra el nacionalismo oficial de nuestra querida Cataluña, y que sirven para desmentir a a todos aquellos que, desde el desconocimiento, afirman que todos los catalanes son separatistas, y que los que no lo son, son cobardes y no se atreven a dar la cara.

Por eso recomiendo a todos mis lectores que, antes de incurrir en opiniones cuñadistas, influidos por los manipuladores de turno a los que se llena la boca con el "votar es democracia", "derecho a decidir", etc., lean. Lean y piensen, que la materia gris sirve para desarrollar el pensamiento crítico. Y sobre todo, conozcan el punto de vista de todos estos colectivos que como Don Quijote, luchan cotidianamente en su propia tierra contra el gigante Briareo del nacionalismo excluyente, exclusivista y separatista. Algo que en el siglo XXI es absurdo, dado que deberíamos estar en proceso de construir instituciones supranacionales en vez de crear nuevas fronteras. Por eso siempre he dicho que las izquierdas que en vez de tender hacia el internacionalismo lo hacen hacia los nacionalismos separatistas no son verdaderas izquierdas. Es obvio, pero muchos presuntamente izquierdistas se echan de cabeza en el nacionalismo aldeanista o, al menos, lo justifican ¿Tiene sentido separar? Mejor unidos, sin duda.


Mi enhorabuena a los autores de este libro, y a todos aquellos que ponen su granito de arena para sacar adelante un proyecto de país común, y para defender que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa.



Para saber más...
Sumario e introducción al libro "Escucha Cataluña, Escucha España".
Extracto del debate televisivo en 8TV el que Borrell desmonta uno a uno los argumentos de Oriol Junqueras
Extracto de entrevista a Borrell en "El Intermedio" desmintiendo con textos en la mano los argumentos de Artur Mas
Presentación del libro "Escucha Cataluña, Escucha España" en diario digital La República de las Ideas.




viernes, 23 de diciembre de 2016

El Archivo de la Memoria de la Transición, un interesante proyecto

Recientemente ha sido 22 de Noviembre, el aniversario de la fecha en que se suele comenzar a computar el inicio de la Transición Política española hacia la Democracia. Efectivamente, el 22-N de 1975 el entonces Príncipe Juan Carlos juraba ante las Cortes como Rey de España, y comenzaba un rápido e increíble periodo de cambios, de entre los que citaré los más importantes: Nombramiento de Torcuato Fdez. Miranda como Presidente de las Cortes (diciembre de 1975), Destitución del último Presidente de Gobierno franquista, Arias Navarro, y nombramiento de Adolfo Suárez (julio del 76) como nuevo Presidente del Gobierno, aprobación por referéndum de la Ley para la Reforma Política (diciembre de 1976), legalización del PCE (abril de 1977), autodisolución de las Cortes franquistas y primeras Elecciones Generales libres (junio de 1977), firma por consenso de los Pactos de la Moncloa (octubre de 1977), ingreso en el Consejo de Europa (noviembre de 1977), redacción de una Constitución por consenso de todos los grupos políticos, y su ratificación por referéndum (diciembre de 1978), creación del Estado de las Autonomías, primeras Elecciones Municipales libres (abril de 1979), etc., y así hasta el intento de golpe de Estado de 1981, el primer gobierno socialista (1982) y el ingreso en la Comunidad Económica Europea (1986).



Una etapa corta en el tiempo pero sin la cual no se podría entender nuestra Historia Contemporánea y lo que somos hoy día como pueblo y como sujeto del Derecho del cual emanan los poderes del Estado. Tampoco existirían como son hoy día los centros documentales, ya que no se habrían desarrollado las leyes de las que dependemos, y algunas administraciones directamente no existirían o, de existir, no tendrían las competencias.

En 2007 se creó la Fundación de la Transición Española, por un extenso grupo de personas que de uno u otro modo la protagonizaron. Políticos y funcionarios de todo tipo y de diferentes ideologías (que en aquellos tiempos fueron diputados, senadores, ministros, y altos y medios cargos), pero unidos todos por la intención de mantener la memoria de aquel período "y suscitar la participación de todos los que se puedan identificar con sus fines fundacionales, con total independencia de su adscripción política pasada o actual".

¿Cuál es el propósito? "Contribuir a fomentar el conocimiento de la Transición Española así como a conservar, divulgar y defender los valores y principios que la inspiraron", considerando que "representa un logro histórico sin precedentes en nuestro país, que ha permitido a los españoles alcanzar unos niveles de libertad, prosperidad, igualdad y presencia internacional sin parangón en nuestra historia contemporánea". Para ello se decidió constituir el proyecto Archivo de la Memoria.

La idea del Archivo de la Memoria de la Transición surgió cuando los promotores de la Fundación Transición Española se dieron cuenta de la existencia de "una masa ingente de documentación sobre esta etapa histórica en manos de particulares a la que todavía no se ha podido tener acceso de forma ordenada y sistemática.  Se trata de una documentación de carácter muy diverso, pues incluye desde diarios privados y memorias no publicadas, hasta toda clase de informes y notas de carácter político y económico, pasando por escritos, cartas y documentos de distinta índole relativos a la actuación de los partidos políticos, las administraciones públicas  y los grandes protagonistas de la vida pública de la época". La idea era centralizar todos esos fondos documentales, preservarlos para la posteridad y difundirlos, por su evidente interés en los ámbitos de la Historia, la Politología, la Sociología, el Periodismo y demás áreas del conocimiento relacionadas con el período.

Por fin se firmó un acuerdo de colaboración con la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas en Diciembre de 2014, mediante el cual se le transferían como núcleo fundacional los fondos particulares del archivo del que fuera Ministro de la Presidencia y Vicepresidente del Gobierno, D. Alfonso Osorio. Por su parte, la RACMyP aportará al proyecto los fondos que ya obran en su rica biblioteca y archivo. Se ubicará físicamente en la Casa y Torre de los Lujanes (Madrid), donde podrá ser consultado libremente por los investigadores e interesados, según se le vaya dando a la documentación el pertinente tratamiento técnico. Además y en paralelo se irán digitalizando los fondos para facilitar su consulta.



En la actualidad los fondos se subdividen en tres núcleos:

Archivo Documental. Contiene de momento los archivos privados de Alfonso Osorio, William Chislett (periodista), Juan Antonio García Díez (varias veces ministro y Vicepresidente, con Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo), José Pedro Pérez Llorca (ministro y uno de los siete "padres" de la Constitución), Manuel Perdigón García (político del PSP).

Archivo de la Palabra. Con diversas grabaciones de audio y vídeo, así como transcripciones de las mismas, procedentes de emisoras de radio y programas de televisión.

Archivo Gráfico. Constituido por fotografías e ilustraciones. Incluye un fondo donado por el dibujante y arquitecto "Peridis" y otro de pegatinas políticas, de la importante colección de Fernando Íñigo Aristu.

Además de plantear actividades colaborativas con el Archivo del Congreso de los Diputados, se ha iniciado un subproyecto denominado "Cuéntanos tu Transición", para recopilar las vivencias y testimonios de los particulares que vivieron aquella etapa, a través de la recopilación de vivencias, grabaciones, escritos, textos, fotografías o cualquier otro tipo de aportación "para contribuir a una mejor comprensión de la rica y compleja realidad de aquellos años".

Un interesante proyecto para perpetuar a través de la gestión de diferentes tipologías documentales (documentos impresos y manuscritos, fondos hemerográficos, bibliográficos, fotográficos, cinematográficos y audiovisuales) el conocimiento de unos tiempos, unos hechos, unas personas y una sociedad, con sus luces y sus sombras pero sin los cuales hoy no seríamos lo que somos ni estaríamos en donde estamos.

Para saber más:
Web de la Fundación Transición Española
Web de la Biblioteca y Archivo de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas








miércoles, 23 de noviembre de 2016

Recordando al Rey Sabio



En tal día como hoy, un 23 de Noviembre (festividad de San Clemente, el tercer Papa), pero de 1221, es decir, hace 795 años, abría los ojos en los palacios reales del Alfizén de Toledo el bebé que con los años se convertiría en el rey Alfonso X el Sabio. 



El príncipe Alfonso era el primogénito de Fernando III el Santo, reunificador de Castilla y de León, y de la princesa alemana Beatriz de Suabia (nieta de Federico I Barbarroja y de Isaac II de Constantinopla) y recibió una esmerada educación cortesana en la ciudad que le vio nacer, aunque también pasó tiempo con sus ayos en tierras de Orense, donde aprendió el galaicoportugués. Participó activamente en la Reconquista, recuperando para la cristiandad los reinos de Murcia y Sevilla, entre otras ciudades importantes. Casó con la infanta Violante de Aragón (hija de Jaime I el Conquistador) y fue proclamado rey a la muerte de su padre, en 1252.




Como jurista, redactó el código de las Siete Partidas, algunos de cuyos aspectos se mantuvieron en vigor hasta seiscientos años después. Como historiador le debemos la Crónica General de España y la Grande e General Estoria. Impulsó la realización de diversos tratados de Astronomía, las Tablas Alfonsíes y el Lapidario. Y como literato numerosas composiciones, como las Cantigas, escritas en galaicoportugués, o el extraño Septenario. También promovió diversas traducciones (como el Calila e Dimna, o el Sendebar) desde la Escuela de Traductores de Toledo, cuya segunda época se considera centrada durante el prolífico reinado de Alfonso X en materia de Cultura, Ciencia y Humanidades.



El 23-11-1921 la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo le dedicó una placa en el paseo del Miradero, donde se ubicaban los palacios reales en donde vio la luz. Y el mismo día de 1976, en el mismo paseo (donde hoy se levanta un kiosco-bar), se inauguraba solemnemente y bajo mazas un magnífico conjunto escultórico obra del escultor Francisco Toledo (1928-2004) que lamentablemente acabó siendo desplazado de su ubicación original para ponerlo extramuros (en un nuevo parque ubicado en parte de los terrenos de la antigua ECEF, inaugurado el 17-I-1995, el mismo día que se entregaba la primera edición del Premio Internacional Alfonso X el Sabio, instituido para reconocer a las personas o instituciones que destacasen por mantener vivos el espíritu de concordia. Un premio efímero del que bien pronto nunca más se supo).



Las buenas intenciones de corporaciones pasadas parece que que se quedaron en el camino hace mucho. La estatua de Alfonso X fue privada de sus magníficos altorrelieves y de sus bellos clavos de bronce, arrancados por vándalos sin que nadie se precupase de reponerlos, como tampoco se preocuparon de actuar contra los adolescentes descerebrados que se dedicaron a cubrirla de pintadas, como el resto del parque, que pronto se convirtió en un lamentable ejemplo de degradación urbana y desidia municipal.




En lo que se refiere a la placa neogótica que pusieron en tiempos de Alfonso XIII y que se conservó en relativo buen estado hasta que dieron inicio las obras del palacio de congresos, tampoco nadie se ha tomado el más mínimo interés en hacerla restaurar.


Parece que puede constatarse que nadie es profeta en su tierra, y que esta Toledo de nuestros pesares es, muy a menudo, más que madre, madrastra.

¿Caerán en la cuenta -quienes pueden y deben- en la vergüenza que supone para la ciudad que la memoria de su hijo más ilustre languidezca de este modo? Tenemos escuelas taller que podrían ocuparse del refundido de los altorrelieves de la estatua a partir del proyecto original del artista (que debe obrar en poder del Ayuntamiento), y también de la restauración de la lápida neogótica. Querer es poder.

Para saber más:
Un roto recuerdo de Alfonso X, por Rafael del Cerro Malagón.